¿Cómo Manifesté Estudiar Francés en Francia cuando no tenía dinero?

Durante mucho tiempo no supe que lo que estaba haciendo tenía un nombre. No sabía de hermetismo. No conocía las leyes de la manifestación. Pero mirando hacia atrás, hoy puedo ver con claridad que seguí el proceso completo.

Esta es la historia de cómo manifesté ir a estudiar francés a Francia cuando no tenía dinero,
ni contactos, ni un plan claro. Solo una intención.

La semilla: cuando el deseo aparece

Todo empezó cuando tenía 20 años, estaba en una reunión cualquiera y escuché por primera vez a un grupo de franceses conversando entre ellos. Me gustaba cómo sonaba el idioma y me frustraba que no podía entenderlo. Ahí fue cuando el deseo nació en mi «tengo que aprender francés sí o sí».

Sin embargo, no hice nada al respecto. No tomé acción. No investigué. La idea quedó guardada en una gaveta… como una semilla dormida.

Yo con 20 años en el Táchira.

El deseo regresa, más fuerte

Pasaron aproximadamente cinco años. No recuerdo exactamente cómo, pero ese deseo volvió a aparecer. Esta vez con más fuerza. Pensé que, si realmente quería aprender francés,
la mejor forma de hacerlo era pasando una temporada en Francia. No solo por el idioma, sino por la experiencia de conectar con la cultura francesa.

En ese momento yo trabajaba como manicurista. Ganaba lo suficiente para cubrir mis gastos,
pero no para pagar un viaje a Europa. No tenía el dinero, no tenía los medios y aun así algo dentro de mí creía que era posible. Así que sin saberlo, empecé a aplicar el primer principio hermético: El Mentalismo.

Dibujé la Torre Eiffel en la cabecera de mi cama y escribí al lado «oh la la». No como una simple decoración sino como un símbolo, un recordatorio diario de mi deseo. Mi mente ya estaba en París; ahora solo faltaba que mi cuerpo encontrara el camino.

No guardé fotos del dibujo original, pero era muy de este estilo.

La acción sin garantías

Empecé a hacer planes sin tener el dinero. Investigué requisitos, visas, posibilidades. Descubrí que podía viajar a Francia por tres meses como turista. Luego descubrí Couchsurfing, una plataforma que me permitiría alojarme sin pagar y conocer locales.

Más adelante me encontré con un muro enorme: los trámites bancarios y el famoso CADIVI.

Contexto: Para quienes no están familiarizados con la realidad de Venezuela en esa época, viajar al exterior no era tan sencillo como ir al banco y comprar divisas. Durante años, en Venezuela existió un estricto control de cambio llamado CADIVI. Para viajar o estudiar fuera, debías armar carpetas con muchísima burocracia y solicitar al gobierno que te «aprobara» el uso de tus propios ahorros en moneda extranjera a una tasa oficial.

Había bloqueos. Muchos.

La manifestación real no es un camino de rosas; es una serie de obstáculos que prueban tu voluntad.

En ese punto solté un poco el deseo. Ya había hecho todo lo que estaba en mis manos. Acepté, que en ese momento no era posible y que debía confiar que luego las puertas se abrirían. (Principio de ritmo)

Cuando el universo empieza a moverse

Justo en ese momento, unas amigas me convencieron de mudarme de nuevo a Caracas. (vivía en el Tachira). Acepté. Ese movimiento activó el flujo y ahí ocurrió algo clave.

Conseguí trabajo en una agencia de viajes donde mi trabajo era vender cursos de idiomas en el exterior. Tenía un muy buen sueldo, comisiones en dólares y acceso a información real.

Sin buscarlo directamente, mi trabajo se convirtió en una guía práctica de todo lo que necesitaba para llegar a Francia:

Podía saltarme toda la burocracia del banco si viajaba como estudiante.

Cinco meses después, ya estaba inscrita en un curso de francés y había comprado mi pasaje.

Todo fluía y yo sentía que estaba viviendo un sueño.

Trabajando en Ivi Venezuela.

París con 600 euros: El salto al vacío

Cuando llegó la fecha del viaje, apareció otro obstáculo: el cambio de divisas aún no había sido aprobado. Me dijeron que tenía que esperar tres semanas más y cambiar el pasaje. Pero no tenía dinero para hacerlo. Así que tomé una decisión arriesgada: me fui igual.

Llegué a París con aproximadamente 600 euros y una reserva de Couchsurfing por tres días.

La conspiración del universo

El chico que me hospedó se iba de viaje por un mes y su habitación quedaba vacía. Le propuse alquilársela, aunque le dejé claro que aún no tenía el dinero. Él Aceptó.

Las semanas pasaron. El dinero aun no llegaba. Me decían que tenía que seguir esperando.

Cuando el chico regresó y tuve que devolverle la habitación, mis nuevos amigos (los otros chicos que compartían el piso) me ofrecieron quedarme a dormir en la sala por 8 euros diarios… a pagar cuando pudiera.

No lo podía creer. El universo estaba conspirando a mi favor. Estoy segura.

Mis compañeros de piso en Paris

Cuando el plan «A» falla, el Universo tiene un plan «B»

Después de tres meses, el cambio de divisas fue definitivamente rechazado. Tenía deudas. Pero también tenía una visa de estudiante que me permitía trabajar.

Activé modo supervivencia.

Pegué anuncios ofreciendo mis servicios como niñera. Recibí llamadas extrañas… pero también una oportunidad mejor. Conseguí un trabajo acompañando niños a terapia, me pagaban más y tenía estabilidad.

Poco a poco pagué mis deudas.

Lo que iba a ser un viaje de tres meses se convirtió en un año y medio de vida francesa. Estudié. Aprendí francés. No como lo había planeado. Pero el sueño se cumplió.

No fue suerte. Fue el resultado de poner mi voluntad al servicio de mi visión, de no rendirme ante el ritmo de las mareas bajas y de entender que el universo se mueve solo cuando nosotros damos el primer paso.

Lo que aprendí

Hoy entiendo que no manifesté desde el control, sino desde la coherencia.

Hubo intención.
Hubo acción.
Hubo pausa.
Hubo confianza.

No siempre entendí el camino. Pero caminé igual. Y eso fue suficiente.

🦋 Lecciones para tu propia manifestación:

  1. Define tu «Imagen Mental»: No desees «viajar», desea el destino, el idioma, el sentimiento. Escríbelo, dibújalo, hazlo real en tu mente primero.
  2. No esperes a tener el 100% de los recursos: Empieza con lo que tienes. El camino se revela mientras caminas, no mientras esperas en la estación.
  3. Acepta el Ritmo: Habrá bloqueos. No son señales de que «no es para ti», son pruebas para tu voluntad. Si el camino «A» se cierra, el camino «B» te está esperando.

¿Y tú? ¿Qué sueño tienes guardado en la gaveta? Te invito a que hoy hagas algo pequeño, una acción física mínima, que le demuestre al universo que estás listo para empezar a crear.

Vive, Explora, Evoluciona.

Si llegaste aquí desde mi video de YouTube sobre el Arte de Manifestar, gracias por profundizar conmigo. Si no lo has visto, puedes verlo aquí

Riche Garcia

Riche Garcia

¡Hola! Soy Richelyn, creadora de este espacio que llamo mi Revista de Vida. Me apasiona narrar, crear y explorar la vida con curiosidad. Aquí comparto reflexiones, guías prácticas y proyectos creativos inspirados en la naturaleza, la espiritualidad y el arte de vivir despacio.

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