India: El país que te transforma.

¿Cómo es posible que un país te de miedo y te llame al mismo tiempo? Este es el caso de la India, un país que lo tiene todo. Un lugar donde lo agradable y lo incomodo coexisten en cada rincón. Cruzar sus fronteras no es solo un traslado geográfico, es aceptar un acuerdo de transformación, porque la India, si se lo permites, ¡te transforma!

No sé exactamente de dónde nació mi vínculo con este país, pero siempre sentí su llamado.

El Viaje que no fue

La primera vez que hice planes para visitarla, algo pasó. El destino me puso una prueba. Tenía el boleto comprado y por un retraso con la visa, que retuvo mi pasaporte más de lo necesario, perdí mi vuelo y el plan se canceló.

Honestamente tenía miedo, porque había escuchado muchas cosas negativas sobre la India. Sin embargo, yo estaba determinada así que cuando tuve la visa en mis manos compré otro boleto. Tres meses después, llegué a la India.

La llegada

Llegué de noche y lo primero que me recibió fue el caos en directo: el concierto de bocinas, motos esquivando vacas, el polvo. Era divertido, como haber entrado a una pelicula de acción. Al poco tiempo de estar ahí, me di cuenta de que mi miedo era injustificado, y que haciendo uso del sentido común, la India es un país perfectamente navegable para una mujer sola. Lo que realmente asusta no es el entorno, sino lo que el entorno provoca en nosotros.

El Caos como escuela

Como mencioné al inicio, la India es para los valientes. Para poder explorarla necesitas saber soltar el control, de lo contrario, puede ser abrumadora.

Me gusta hacer la analogía de este país con la mitología griega: La india representa de cierto modo el Tártaro.( Lugar donde viven las sombras y todo lo que nos negamos a enfrentar) Y no hago esta comparación como algo negativo. En la psique occidental, vivimos «protegidos» por fachadas de orden, higiene y previsibilidad. La India rompe todo eso.

Es un lugar que te sube la dopamina y el cortisol al mismo tiempo; un coctel de emociones donde una parte de ti grita «¡No puede ser!» mientras la otra susurra «Vaya, qué sorprendente«. Más allá: “¡Pero qué buena es la comida»”, “¡Oh, qué cool!”, “¡Oh no, no!», “¡Respira profundo!”. Te presiona todos los botones a la vez.

No necesitas inscribirte en un retiro espiritual; estar en la India es la experiencia espiritual en sí misma. Es el lugar donde el entorno te obliga a mirar tus propias reacciones. Si te desespera el tráfico, la India te confronta con tu falta de paciencia; si te aterra la suciedad, te confronta con tu necesidad de control.

Polución y sistema inmune

Una de mis mayores lecciones en la india fue entender que: «de la suciedad nadie se muere»,(y con esto no quiero negar el problema real de contaminación, especialmente de las aguas).
Es muy común que quien que visite a la India por primera vez se enferme, pero no es nada grave, para mi es una simple actualización al software inmunológico: Una vacuna natural para el cuerpo y el alma. Como dicen: «lo que no te mata te hace más fuerte»

Mi casa perdida

Algo muy curioso me pasaba cada vez que conocía a alguien nuevo, me decían casi de inmediato: «Pareces que eres de la India». Pero no eran solo ellos los que percibían algo familiar. Cuando yo veía sus rostros, podía reconocer las facciones que veía en mi país natal Venezuela.

Esa familiaridad me hizo reflexionar sobre las similitudes que tenemos los latinos con una parte de los asiáticos. Y que entendía perfectamente por qué Cristóbal Colón pensó que había llegado a la India cuando «descubrió» America.

Cabe destacar que esta no es una experiencia exclusiva de la India, porque me pasaba mucho en la mayoría de países asiáticos. En Tailandia pensaban que era tai; en Camboya, que era camboyana. Me sentía como un camaleón. 

contrastes, animales y sorpresas sin fin

Lejos de ser perfecta (ese país no existe), la India es un gigante de más de 1,400 millones de personas donde cada estado es un universo con su propio idioma y cultura.

Lo que más me gusta de la India, después de su comida, es la integración casi surrealista con la fauna. Aunque ver vacas comiendo basura en las grandes ciudades es una imagen agridulce, hay algo mágico en esa falta de límites. En Rumanía, un oso podría aparecer en el patio de tu casa; en la India, puede ser un elefante, un mono en un templo o un camello en una carretera random. Es como vivir en un zoológico sin rejas, una convivencia cruda y hermosa con la naturaleza.

Invitación final:

Si tienes la posibilidad y la disposición, anda y explórala por ti mismo. Te garantizo que no volverás a ver el mundo ni la vida de la misma manera, porque la India, si se lo permites te transforma.

Es un país a donde seguiré regresando y que recomiendo enormemente explorar con un corazón abierto.

Un elefante que te bendice. Hampi, India.
Toro Cebú, En la India, se toca para recibir su bendición.
Monos en Jaipur.
Personas super amables en el mercado de PondiCherry.
Felicidad compartida en Bikaner, India.
Riche Garcia

Riche Garcia

¡Hola! Soy Richelyn, creadora de este espacio que llamo mi Revista de Vida. Me apasiona narrar, crear y explorar la vida con curiosidad. Aquí comparto reflexiones, guías prácticas y proyectos creativos inspirados en la naturaleza, la espiritualidad y el arte de vivir despacio.

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