El tema de la sanación es algo de lo que se escucha hablar mucho… Especialmente escuchamos a gente diciéndole a otra gente, “Sana, sana, sana”, pero ¿Qué queremos sanar exactamente?, ¿Por qué tengo que sanar?, ¿Qué significa realmente Sanar?, ¿Cuál es el proceso? Vamos pregunta por pregunta.
¿Qué queremos sanar exactamente?
Cuando se habla de la sanación emocional, se puede referir a distintos tipos de heridas, ya sean emocionales, psicológicas o traumas.
¿Por qué tengo que sanar estas heridas? Aunque la respuesta puede ser obvia, para muchos parece no serlo… Porque las heridas duelen, incomodan y se vuelven obstáculos para nuestro crecimiento y desarrollo como personas que venimos a evolucionar.
¿Que significa Sanar?
Sanar, es reconocer patrones en nuestra vida que internamente nos generan caos, para así tomar acción sobre ellos, resolver nuestros conflictos internos, quitarles poder y así continuar con nuestra existencia acompañados de emociones más agradables como la paz interior, la plenitud y la armonía.
Entendiendo las heridas 🔍
Para mí la forma más sencilla de explicar y entender la sanación emocional, es haciendo una analogía de nuestras heridas emocionales, con nuestras heridas físicas.
Si tengo una cortadura, en un dedo o en la mano, ¿Qué pasa?, me duele, me incomoda y me impide realizar mis actividades diarias sin sentir ese dolor. Cada vez que haga ciertos movimientos, se activa la herida y me va a doler.
¿Qué pasa si no hago nada para sanar esa cortadura? y más bien me la toco todo el tiempo y cada vez que aparece la costra se la quito…
La herida no va a sanar, se va a infectar, se va agrandar y luego pueden aparecer complicaciones.
Lo mismo sucede con nuestras heridas emocionales y psicológicas, si no le hago un tratamiento, seguirá doliendo y corro el riesgo de que se somatice y se convierta luego en una enfermedad crónica.
La principal diferencia entre las heridas emocionales y físicas, es que las heridas físicas son más sencillas de detectar y localizar, es evidente que las tenemos, donde las tenemos y cómo ocurrieron. Las heridas emocionales por su parte, pueden ser complicadas de detectar, porque muchas veces sentimos dolor, incomodidad y no entendemos exactamente por qué, ni de dónde viene. Intuimos que algo está mal, pero no sabemos exactamente qué.
Ahora volviendo al ejemplo de la cortadura en la mano, ¿Que tengo que hacer para que sane?, primero que nada tengo que estudiar, observar la herida y cómo se produjo… Es profunda, es superficial, ¿requiere de la intervención de un médico? Esto me ayudará a determinar cuál es el tratamiento adecuado a seguir, para que mi herida sane, y así poder yo seguir usando mi mano sin que me duela y se vuelva un obstáculo en mis actividades del día a día.
Similarmente sucede con nuestras heridas emocionales, para poder sanarlas, debemos primero concientizar, reconocer que hay heridas, que duelen y que si no las sanamos seguirán doliendo e interponiéndose en nuestras vidas. El primer paso es el reconocimiento de que existe una herida.
¿Cómo reconocer heridas emocionales?
Reconocer nuestras heridas requiere de un trabajo de introspección. Necesitamos observar nuestras vidas y buscar las situaciones o momentos que nos generan caos interno, situaciones que nos incomodan, donde las emociones o situaciones parecen salirse de control o nos afectan profundamente.
No es un trabajo sencillo, porque muchos hemos internalizado tanto nuestras heridas que hemos terminado normalizándolas como «así es la vida». Y no, te cuento que la vida puede ser diferente.
Una de las herramientas más útiles para catalogar y entender el origen de nuestro dolor emocional está en el trabajo de la psicoterapeuta Lise Bourbeau. En su libro “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo” propone que existen 5 heridas principales que se forman durante nuestra infancia. Estas heridas son:
- Herida del Rechazo: Quienes tienen esta herida experimentan la sensación de no ser queridos, lo que a veces se convierte en baja autoestima. También existe un miedo profundo al rechazo, miedo que se manifiesta cuando evitamos hacer lo que realmente deseamos hacer, o cuando hacemos cosas que no queremos hacer, por evitar el rechazo a toda costa. En la vida cotidiana esto se puede ver así:
– Evitar postularte a un trabajo porque piensas que “no te van a elegir”.
– No expresar tus opiniones en un grupo por miedo a que no les guste lo que digas.
– Sentirte incómodo cuando recibes un cumplido y restarle importancia.
- Herida del abandono: Esta herida se hace evidente cuando tenemos la sensación de que estamos solos, que no tenemos quién nos apoye, le tenemos miedo a la soledad, lo que a veces puede terminar en codependencia y en relaciones tóxicas. En el día a día se ve como:
– Angustiarse si alguien tarda en responder un mensaje.
– Quedarte en una relación que no te hace bien por miedo a quedarte solo/a.
– Sentir necesidad constante de validación externa.
- Herida de la humillación: Durante nuestros años de formación en algún momento fuimos ridiculizados, humillados o degradados. Lo que en nuestra adultez se transforma en comportamientos masoquistas, donde inconscientemente terminamos en situaciones que activan esta herida. Ejemplos del día a día:
– Hacer chistes sobre ti mismo para “ganarle” a la burla antes de que ocurra.
– Sentir vergüenza intensa cuando cometes un error mínimo.
– Evitar actividades nuevas por miedo a no hacerlo bien delante de otros.
- Herida de la Traición: Sentimos que no podemos confiar en nadie, y siempre estamos a la espera de una nueva traición. Por lo que se nos dificulta formar conexiones sanas. Ejemplos:
– Revisar constantemente señales de “alerta” en una relación aunque todo vaya bien.
– Tener dificultad para delegar porque “nadie lo hará tan bien como tú”.
– Sospechar de las intenciones de otros sin evidencias claras.
- Herida de la injusticia: Tenemos la sensación de que no se nos toma en cuenta, que se nos pasa por alto. Lo que más tarde se puede convertir en rigidez o perfeccionismo. Ejemplos:
– Sentirte molesto cuando las cosas no salen exactamente como las planeaste.
– Ser duro contigo mismo cuando no alcanzas la perfección.
– Irritarte cuando otros no siguen tus estándares o tu forma de hacer las cosas.
Para aquellas personas interesadas en iniciar su camino de sanación y profundizar más en estas heridas, recomiendo altamente que lean ese libro, es un buen inicio.
🔑 El Tratamiento Activo: Herramientas para la Sanación
Una vez reconocidas las heridas, se abre el camino para elegir prácticas que favorezcan su integración y sanación. Estas son algunas de las herramientas más efectivas:
1. Fomentar la Consciencia y la Introspección
- Hazte preguntas, cuestiona tu vida, autoevalúate. La base de la sanación es la auto-observación.
- Meditación: Para mí, la meditación es una de las herramientas más poderosas de sanación. A través de ella fomentamos el autoconocimiento y la autoobservación, fundamentales a la hora de reconocer patrones nocivos en nuestras vidas.
Sin hablar de sus muchos otros beneficios como que regula nuestro sistema nervioso y promueve la homeostasis. ( la armonía del cuerpo) - Escritura Terapéutica: El simple acto de escribir lo que sientes sin juzgarlo ayuda a sacar el caos de tu mente y verlo objetivamente. Puedes practicar la escritura libre o usar la técnica de la Carta sin Enviar para liberar emociones reprimidas dirigidas a una persona o situación del pasado.
- Grábate expresándote: Si se te dificulta escribir, puedes intentar grabarte en video (también puede ser solo tu voz) hablando contigo mism@, y expresando como te sientes. Es igualmente de liberador que el escribir. Al pasar el tiempo, puedes revisar tus grabaciones y observar como has avanzado.
2. La Sanación Somática (Cuerpo-Mente)
- Terapias de Movimiento Somático: Este enfoque es vital para liberar el trauma y las emociones que se «congelaron» en nuestro cuerpo (un concepto que puedes explorar en el libro El cuerpo lleva la cuenta por Dr. Bessel van der Kolk).
- A través de prácticas como el Yoga Somático, la Danza Terapia, el Ecstatic Dance, la Liberación de Temblor Neurogénico (TRE) o el Somatic Experiencing (SE), movemos el cuerpo de forma consciente. Esto fomenta la conexión con el cuerpo físico, la mente y las emociones, permitiendo que la tensión y las emociones guardadas se desprendan.
- A través de prácticas como el Yoga Somático, la Danza Terapia, el Ecstatic Dance, la Liberación de Temblor Neurogénico (TRE) o el Somatic Experiencing (SE), movemos el cuerpo de forma consciente. Esto fomenta la conexión con el cuerpo físico, la mente y las emociones, permitiendo que la tensión y las emociones guardadas se desprendan.
- Música: La música tiene la capacidad de acceder a capas emocionales a las que a veces no llegamos con palabras. Nos ayuda a sentir, a liberar y también a regular nuestro sistema nervioso. No siempre necesitamos el mismo tipo de música: hay momentos para bajar a sentir lo que duele, otros para integrar y soltar, y otros simplemente para descansar del caos y volver a la calma.
Te comparto algunos playlists que han acompañado mis propios procesos de sanación. Úsalos como apoyo, escuchando con presencia y permitiéndote sentir lo que emerja, sin forzar nada y respetando tu propio ritmo.
Escucha el que resuene contigo en este momento; no hay un orden correcto.
🎧 Playlist 1 — Para atravesar emociones intensas
Música para momentos en los que necesitas permitirte sentir sin filtros. Acompaña procesos de introspección, duelo y liberación emocional. No es liviana, pero puede ser profundamente sanadora si te das el espacio para escuchar con presencia.
🎧 Playlist 2 — Sanar – Música para el alma
Música que invita a integrar lo vivido, soltar lo que ya no suma y reconectar con la belleza y la energía amorosa de la vida. Ideal para cuando el corazón necesita suavidad, apertura y descanso emocional.
🎧 Playlist 3 — Volver a la calma
Música para regular el sistema nervioso, aquietar la mente y salir del estado de caos. Acompaña momentos de descanso, meditación o cuando simplemente necesitas volver al centro.
3. El Soporte Externo
- Terapia Psicológica Formal: Es importante reconocer que para las heridas profundas o traumas complejos, la guía de un profesional es un acto de fortaleza. Un terapeuta te puede acompañar con métodos guiados como el EMDR o la Terapia de Sistemas Familiares Internos (IFS). Buscar ayuda externa es parte del proceso de sanación.
Libros Recomendados: La lectura es un gran complemento para entender y profundizar en el proceso.- Este dolor no es mío, por Mark Wolynn
- El cuerpo lleva la cuenta, por Dr. Bessel van der Kolk
- Eres quien has estado esperando, por Richard Schwartz.
- Un Curso de Milagros. (Mi favorito, y el que ha sido más significativo en mi vida)
✨ Conclusión: El Primer Paso es el Más Valiente
Sanar no es un destino, sino un proceso continuo que requiere valentía y consciencia. Es elegir, activamente, dejar de quitarnos la costra de la herida emocional para permitir que, finalmente, se cure.
Hemos recorrido la ruta: reconocer (el dolor), nombrar (las heridas) y actuar (con las herramientas). Recuerda que cada vez que eliges observar en lugar de reaccionar, escribir en lugar de reprimir, o permitir que tu cuerpo se mueva para liberar la tensión, estás dando un paso gigante hacia la plenitud y la paz interior que mereces. La evolución personal es nuestro propósito, y la sanación es simplemente el mapa.
Hoy, ¿cuál de estas herramientas vas a usar para iniciar o continuar tu camino? Tu bienestar está en tus manos, y el primer paso es siempre el más valiente.


